Ves porque no queria hablar de esto contigo,
sabia hacia que lado se inclinaria la balanza.
Esto me da mucho que pensar y solo atino a
asentir con la cabeza para que no me alejes de ti.
Ya no se si esto es verdad o estoy loca de atar,
me mareo entre tantas cosas que dices y respondo.
El averno para esta estúpida reina dramática
no es nada, NO ES NADA.
domingo, 22 de abril de 2012
Excusas
Quisiera que estuvieras ahí en los momentos más difíciles,
cuando necesito de ti y nada me bastaría más que verte cerca.
cuando necesito de ti y nada me bastaría más que verte cerca.
La casita payaso
La primera vez que te vi fue por una reunión por un viaje a Argentina. Si bien me acuerdo me regalaste un curita amarillo o tal vez estoy alucinando.
Después nos encontramos en el aeropuerto Jorge Chávez y no sé porque pero me alegre de volverte a ver. Estabas sentado en una silla con la laptop negra que tenías en ese entonces. Si bien no viajamos uno al lado del otro era el mismo avión y el mismo destino.
Curiosamente otra vez coincidimos en un mismo lugar, esta vez era la estación central de Buenos Aires. Creo que me hundí yo solita pidiéndote ayuda, acercándome a ti. Al final nos aventuramos en un taxi que nos cobró 800 pesos para llegar a Mar del Plata. Tú estabas tan callado no decías absolutamente nada. Sólo cuando parábamos en un grifo te hacía reír.
Llegamos al mismo punto pero por cosas de la vida nos separamos. Igual terminamos en el mismo hotel en cuartos separados.
Pasaron los días y nos encontramos un día antes de partir en la discoteca Sobremonte. Yo necia como tú mismo decías esperaba a Karl por miedo a que estuviera sólo y sin ningún peso en el bolsillo. Nos cansamos de esperar y nos embarcamos en un mismo taxi. Ese fue el punto de quiebre. El desenlace de nuestra historia. Desde ahí empezamos a hablar de verdad.
Estando en la playa mi interés por ti se hizo notar y yo pensaba que era mutuo. Tal vez lo era pero ahora ya no creo eso. Eso era una pesadilla disfrazada por la emoción del momento. El chipote chillón, las fotos en el muelle, la casita payaso, la piedra hueca y el mar no ayudaban en lo absoluto. Un ratito mirando al cielo. Yo era una estúpida “niña” que no se daba cuenta de tus intenciones. Maldigo la hora en la que nos quedamos solos fingiendo que éramos felices. La casita para niños parecía ser un indicio de que yo te importaba.
Llegó la hora del desayuno y a mí me ardía la sangre. Quería cambiar algunos pesos y hasta anduvimos de la mano cuando entramos a la Iglesia. Ahora digo PORQUE.
De vuelta a “casa” debí darme cuenta de tu propuesta indecente. Ese colchón decía mucho de ti. Que tonta, te ofrecí mi cama. Mientras que yo me bañaba. Y a la salida casi caigo en la tentación de la carne. Me peinaste apropósito. Por un pelo y caía en un precipicio sin fondo. Igual creo que Daniel no creyó lo que sucedió en verdad.
En la noche volvimos a fijarnos el uno al otro y por poco nos besamos. Si no fuera por lo apurada que estaba, creo que todo hubiera terminado o empeorado.
Al regreso yo estaba más que embobada por ti. Pero al regresar a Lima todo se volvió gris. Me dejaste plantada en Halloween justo cuando yo pensaba que iba a ser la noche más linda de todas. Y me empeciné en decirte tus verdades pero un beso cayó mi verdad.
Me cambiaste la vida por completo. Por ti conocí lo que es el verdadero dolor por “amor”. Descubrí como te pude destruir una ilusión.
Después nos encontramos en el aeropuerto Jorge Chávez y no sé porque pero me alegre de volverte a ver. Estabas sentado en una silla con la laptop negra que tenías en ese entonces. Si bien no viajamos uno al lado del otro era el mismo avión y el mismo destino.
Curiosamente otra vez coincidimos en un mismo lugar, esta vez era la estación central de Buenos Aires. Creo que me hundí yo solita pidiéndote ayuda, acercándome a ti. Al final nos aventuramos en un taxi que nos cobró 800 pesos para llegar a Mar del Plata. Tú estabas tan callado no decías absolutamente nada. Sólo cuando parábamos en un grifo te hacía reír.
Llegamos al mismo punto pero por cosas de la vida nos separamos. Igual terminamos en el mismo hotel en cuartos separados.
Pasaron los días y nos encontramos un día antes de partir en la discoteca Sobremonte. Yo necia como tú mismo decías esperaba a Karl por miedo a que estuviera sólo y sin ningún peso en el bolsillo. Nos cansamos de esperar y nos embarcamos en un mismo taxi. Ese fue el punto de quiebre. El desenlace de nuestra historia. Desde ahí empezamos a hablar de verdad.
Estando en la playa mi interés por ti se hizo notar y yo pensaba que era mutuo. Tal vez lo era pero ahora ya no creo eso. Eso era una pesadilla disfrazada por la emoción del momento. El chipote chillón, las fotos en el muelle, la casita payaso, la piedra hueca y el mar no ayudaban en lo absoluto. Un ratito mirando al cielo. Yo era una estúpida “niña” que no se daba cuenta de tus intenciones. Maldigo la hora en la que nos quedamos solos fingiendo que éramos felices. La casita para niños parecía ser un indicio de que yo te importaba.
Llegó la hora del desayuno y a mí me ardía la sangre. Quería cambiar algunos pesos y hasta anduvimos de la mano cuando entramos a la Iglesia. Ahora digo PORQUE.
De vuelta a “casa” debí darme cuenta de tu propuesta indecente. Ese colchón decía mucho de ti. Que tonta, te ofrecí mi cama. Mientras que yo me bañaba. Y a la salida casi caigo en la tentación de la carne. Me peinaste apropósito. Por un pelo y caía en un precipicio sin fondo. Igual creo que Daniel no creyó lo que sucedió en verdad.
En la noche volvimos a fijarnos el uno al otro y por poco nos besamos. Si no fuera por lo apurada que estaba, creo que todo hubiera terminado o empeorado.
Al regreso yo estaba más que embobada por ti. Pero al regresar a Lima todo se volvió gris. Me dejaste plantada en Halloween justo cuando yo pensaba que iba a ser la noche más linda de todas. Y me empeciné en decirte tus verdades pero un beso cayó mi verdad.
Me cambiaste la vida por completo. Por ti conocí lo que es el verdadero dolor por “amor”. Descubrí como te pude destruir una ilusión.
Coca-Cola
Através de este blog voy darme a conocer al mundo.
Pequeñas cosas que dicen mucho de mí.
Voy a describirme a través de las cosas que me gustan.
Esas que no se borran de mi memoria.
Hoy empiezo con Coca-Cola.
Mi gaseosa favorita que me hace feliz estando heladita.
¿Hace cuánto la consumo?
Diría que desde siempre, el recuerdo más viejo que tengo
es una escena en la cocina de mis tías en donde una
de ellas le pone un chupon a una botella de vidrio
personal. ¿Raro no? Creo que en ese entonces se me habían
caído los dientes de leche.
Lo que idolatro de Coca-Cola es su merchandising.
Sus ositos polares, sus papanoeles gordos (ellos lo crearon),
sus camioncitos de juguete, sus preciadas botellas y sus...MILES DE
OBJETOS.
Entre los sus se hayan lo que diría que es lo máximo para mí.
Me refiero a las ilustraciones de bellas modelos del ayer.
Esa es la cúspide de mi excitación. Mi orgasmo múltiple.
Ahora sólo poseo dos artículos que son mi tesoro. Creo que pasarán
a ser las primeras piezas de una GRAN colección.
Uno es un pastillero precioso que me compre en Bremen-Alemania y el
otro es un posavasos igual de lindo que mi enamorado compró para mí
en Lima-Perú.
Y voy en búsqueda de más...
Trujillo también me hace recordar a mi gaseosa. Recuerdo una gran
chapa de plástico colgada en el bar de mi tío, el sticker en la casa
de otra tía (tengo muchos tíos), y blah blah blah BLAH.
Acá en la capital hay un letrero con luces que me llama mucho cada vez
que paso por la Javier Prado. Es simple pero significativo ya que
siempre ha estado ahí desde que tengo memoria.
De Coca-Cola podría decir MÁS.
Porque hay todo un futuro por venir.
Pero esto es lo que quería compartir.
Un poquito de ti, Coca-Cola.
Agosto 2010
Pequeñas cosas que dicen mucho de mí.
Voy a describirme a través de las cosas que me gustan.
Esas que no se borran de mi memoria.
Hoy empiezo con Coca-Cola.
Mi gaseosa favorita que me hace feliz estando heladita.
¿Hace cuánto la consumo?
Diría que desde siempre, el recuerdo más viejo que tengo
es una escena en la cocina de mis tías en donde una
de ellas le pone un chupon a una botella de vidrio
personal. ¿Raro no? Creo que en ese entonces se me habían
caído los dientes de leche.
Lo que idolatro de Coca-Cola es su merchandising.
Sus ositos polares, sus papanoeles gordos (ellos lo crearon),
sus camioncitos de juguete, sus preciadas botellas y sus...MILES DE
OBJETOS.
Entre los sus se hayan lo que diría que es lo máximo para mí.
Me refiero a las ilustraciones de bellas modelos del ayer.
Esa es la cúspide de mi excitación. Mi orgasmo múltiple.
Ahora sólo poseo dos artículos que son mi tesoro. Creo que pasarán
a ser las primeras piezas de una GRAN colección.
Uno es un pastillero precioso que me compre en Bremen-Alemania y el
otro es un posavasos igual de lindo que mi enamorado compró para mí
en Lima-Perú.
Y voy en búsqueda de más...
Trujillo también me hace recordar a mi gaseosa. Recuerdo una gran
chapa de plástico colgada en el bar de mi tío, el sticker en la casa
de otra tía (tengo muchos tíos), y blah blah blah BLAH.
Acá en la capital hay un letrero con luces que me llama mucho cada vez
que paso por la Javier Prado. Es simple pero significativo ya que
siempre ha estado ahí desde que tengo memoria.
De Coca-Cola podría decir MÁS.
Porque hay todo un futuro por venir.
Pero esto es lo que quería compartir.
Un poquito de ti, Coca-Cola.
Agosto 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)